Historia  
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Solo enseño el sufrimiento y cómo transformarlo, cuando reconocemos y aceptamos nuestro propio sufrimiento (nuestro Buda interior) lo observará, descubrirá qué es lo que lo ha causado, y prescribirá una actitud que lo transforme en paz, alegría y liberación “Thich Nhat Hanh”

a meditación es una de las partes de la medicina tailandesa, y una parte importante del Muay Thai. Los acontecimientos alrededor de nosotros distraen nuestra atención, así, nuestra capacidad de razonar y nuestra concentración se menguan. Profundizar en la meditación, hasta el punto en que seamos capaces de parar nuestra mente, puede abrir la capacidad de concentración y análisis. Nos ayuda a mantener un equilibrio y a centrar nuestra actividad en lo importante. La meditación es como cualquier otra actividad: deportes, artes marciales etc, nunca se consigue nada sin la práctica, y tampoco se adquiere su perfeccionamiento sin la constancia. Todos los estudiantes tienen la misma dificultad al comienzo de su práctica, para un buen comienzo sigue estos consejos.

Comienza

La mejor postura para practicarla es la posición conocida como mitad de loto. Debes sentarte con tu espalda completamente derecha, piernas cruzadas situando tu derecha sobre la izquierda, puedes usar una almohada para estar más cómodo y así tener menos cosas de las que preocuparte. Tus manos se situarán con las palmas hacia arriba en tu regazo procurando que el dedo pulgar de la mano derecha toque al izquierdo.

Cierra lentamente tus ojos como si estuvieras a punto de dormir, comienza a relajar cada parte de tu cuerpo empezando por arriba, y bajando poco a poco por tus extremidades. Cara-cuello-extremidades superiores-tronco y piernas desprendiéndote de cualquier tensión que encuentres en el recorrido.

Debes quitar cualquier cosa que exista en tu pensamiento, no debe existir nada ni nadie, tan solo tu y ahora. Esto te ayuda a crear una sensación de paz en tu interior.

Antes de comenzar, es bueno saber, solo como referencia, cuales son los puntos básicos donde nuestra mente irá a parar. El primero es la base de la nariz, por su lado derecho o por el izquierdo, seas hombre o mujer respectivamente. El segundo se encuentra entre el lagrimal del ojo y el tabique nasal, en el derecho para los hombres y en el lado izquierdo para las mujeres. El tercero esta justo en el centro de nuestra cabeza. El cuarto está arriba de la boca. El quinto está en el centro de la garganta. El sexto esta en el mismo centro del cuerpo en el ombligo, con una línea que une. La sexta base está en el punto de la reunión de una línea imaginaria entre el ombligo y la espina dorsal, línea que forma un círculo. El séptimo y más importante se encuentra la distancia de dos dedos arriba del ombligo, es el centro de nuestro cuerpo y donde debemos dejar en quietud nuestra mente. Con el tiempo debes conseguir una sensación de vacío dentro de ti, cuando esto llega es cuando más atención debes prestar al séptimo punto. Cualquier cosa que se presente en tu mente debe fluir sin más, no pongas impedimento alguno y deja que las cosas sucedan solas. Es de esta manera como conseguimos hacer nuestra mente más clara revelando experiencias internas importantes.

El principal problema que encuentra alguien que no ha hecho nunca esta práctica, es la de dejar su mente quieta. Existe el método de crear un objeto sólido, circular y brillante dentro del cuerpo, sobre este objeto deberemos fijar nuestra atención, si aun así, nos resulta difícil mantener quieta nuestra mente, otro buen método para conseguirlo es “cantar”, pero no se trata de cantar canciones de la radio, son mantras específicas “Samma-araham”. También puedes rezar y hacer que cantos y rezos sean rítmicos, dulces y hechos desde el séptimo punto.

El segundo problema que surge es la falta de práctica, la meditación no es algo que se pueda hacer cada tres o cuatro días y esperar ha tener resultados, necesita una práctica diaria, y si es posible dos veces al día. Nunca pongas una hora para hacerla, puede que tengas prisa, puedes estar cansado, o simplemente no tienes ganas. Todas estas cosas son trabas importantes cuando empiezas y deben ser evitadas, hazla cuando te sientas relajado y con interés, cuando surja.

Esto que has podido leer, es una gota de agua en el trabajo de la meditación, personalmente distingo dos tipos de meditación, la interna y la externa.

La externa nos ayuda más bien físicamente, relaja nuestra tensión, agudiza los sentidos etc. pero esto ocurre con el tiempo, y el resultado tan solo entra dentro de lo normal, “no cazaras mosquitos con palillos en una habitación cerrada y con los ojos cerrados” ¿entiendes lo que quiero decir? La interna, la que muy pocas personas son capaces de alcanzar, tiene más de espiritual, de magia o como quieras llamarla. Sobre ésta, tan solo una pequeña referencia, la mística es cosa de místicos, y como en todo, chamanes de plástico, místicos de cartón, o, sacerdotes embaucadores los hay por doquier. Solo hombres espirituales, con poder espiritual, ya sean cristianos, budistas, Indios etc. y con una fuerza interior al alcance de pocos, pueden llegar a ella. No en vano, esa es su vida en pleno sentido.

>> El masaje thai