quella noticia no pasó de ser una simple curiosidad y pensaba Tarik que los americanos, los cuales hacían todo a lo grande, también a lo grande hacían a veces el ridículo, pues los noticiarios estaban llenos de curiosidades más que de certezas, pero Tarik siempre le daba la vuelta a todo, así pensó que esta noticia, junto con otras estúpidas noticias, debían ser como la válvula de una olla a presión, le daría a la gente algo de que hablar, algo sobre lo que pensar, aunque tan solo fuera por unos minutos y así poder olvidar un poco la tragedia en forma de atentado terrorista que había acontecido hacía pocas semanas en pleno corazón de la capital, y que había dado como resultado el asesinato de más de 600 personas.
Pero nada funcionaba para calmar el dolor y el odio. A raíz del atentado el país entero estaba dividido, dividido entre los que clamaban venganza y entre los que clamaban calma, dividido entre los que culpaban a los autores y entre los que culpaban a los inductores. Lo curioso para él era que, según algunos dedicados a crear opinión entre el público, los inductores eran los mismos que habían sido azotados por la mano terrorista, de tal manera, el caos entre la gente era tremendo, a sus ojos, aquello, muerte aparte, era el mejor logro de cualquier atentado, y a veces tenía la impresión de que la muerte de personas era secundario, no buscaban matar, el matar era el medio para conseguir el objetivo principal, el matar era el medio para conseguir el mejor de los aliados en cualquier confrontación, la división, y bien que lo habían conseguido. Todo eso le resultaba muy familiar, se preguntaba como podían vencer el terrorismo, si los que eran azotados estaban siempre divididos, mientras los que azotaban contaban con una unión tan fuerte como la coraza de una tortuga, aunque esa unión se debiera al terror o al puro beneficio entre sus filas.
Era una espiral enfermiza, unos colocaban bombas, otros invadían un país, acto seguido más bombas y acto seguido más guerras, unos necesitaban a los otros para seguir con sus bombas y los otros necesitaban a los unos para sus guerras, la locura hecha realidad, una tremenda espiral de maldad imposible de detener, una locura en nombre de la religión, una locura en nombre de la libertad, una locura que había conseguido violar el sentido de las causas utilizadas y que ya nada significaban. Amor, fe, libertad, compasión, otrora sentimientos llenos de sentido real, por los cuales muchos hombres habían dado sus vidas en pro de una vida mejor, ahora simplemente olían igual que el pescado putrefacto, aunque ese pescado hubiera sido pez hiciera escasos treinta segundos.
Estas causas habían quedado por siempre vacías, tan vacías, como las almas de los hombres que las utilizaban como tapadera de sus oscuras intenciones. Era triste y doloroso, pero aprendió que aquellos cuyas almas e intenciones eran limpias y honestas eran relegados, y su camino en el mundo de las decisiones, se truncaba antes de haber comenzado.
Así pasó el día, maldiciendo y maldiciéndose por tener que llenarse la cabeza con tantos pájaros que al parecer a nadie le importaban. Tanta reflexión y tanto recapacitar sobre casi todo, era a veces una ventaja, y a veces una tortura. Pero ya llevaba una semana en este país y aquí tenía un par de amigos con los que podría contar, uno era un importante y veterano reportero gráfico de guerra, el otro era Eduard, un asesor del presidente de los Estados Unidos.
Eran amigos a los que en su día había liberado de un terrible secuestro, un secuestro que a buen seguro habría acabado con sus vidas, “los Estados Unidos no negocian con terroristas”, esa era la política, y nadie que fuera secuestrado podía esperar otra cosa. Pero Tarik también era de la misma opinión, el nunca negociaba con terroristas, su negociación pasaba por un leve chasquido de cuello o el frío filo de acero, era curioso, pero Tarik odiaba las armas de fuego, pero en cuanto a negociación, nadie como él sabía como llevarla a cabo. Muchas fueron las críticas recibidas en su querida Israel, organizaciones de derechos humanos, periodistas habidos por destacar y aliados más con alguna causa política que con la idea de narrar e informar, o políticos habidos de cualquier excusa por minar la actuación del partido gobernante u opositor. Muchas veces había recibido presiones de sus superiores, tantas, como veces las olvidó, su personalidad era frustrante incluso para psicólogos. Psicólogos enviados por sus jefes para retirarle del servicio.
De él, decían en sus informes que carecía de personalidad, y que a la vez poseía todas las personalidades existentes, si estaba con un niño, se convertía en niño, si estaba con un erudito, se convertía en erudito, y si estaba con un criminal, se convertía en criminal. Pero tras liberar a unos rehenes en Belén nadie se hubiera permitido moverle la silla;
¡¡Que saben ustedes, como pueden decir si hago bien o mal mi trabajo desde sus cómodos asientos, como se atreven a juzgarme con sus cortas o ningunas experiencias, a veces pienso que están aliados con el enemigo, otras veces, simplemente pienso que son estúpidos ignorantes!!
Estas y otras palabras fueron dedicadas por él, a periodistas y políticos en rueda de prensa ante toda la nación el día que no tuvo más remedio que matar a un niño terrorista suicida que solo tenía doce años de edad.
La rueda de prensa prosiguió;
¡¡Ustedes dicen que existen otros medios!! ¡Díganme sólo uno que sea efectivo para detener a un niño que se dispone a entrar en el reino de su dios y nada ni nadie puede pararlo! ¡Díganme si alguno de ustedes ha tenido la vida de un niño escapándosele entre las manos, una vida que tú le has tenido que quitar! ¡díganme si alguno de ustedes no perdería el juicio al tener que decidir entre arrebatarle la vida a un niño o dejar que ese niño arrebate la vida de docenas! ¡es más, díganme porque no se van ustedes y los dementes que convencieron y compraron a la familia del niño al infierno si es que existe!
La furia con la que se dirigía a los presentes hizo que nadie más se atreviera a realizar ninguna pregunta, pues parecía que de un momento a otro, a pesar de las lágrimas que salían de sus ojos, iba a saltar sobre los periodistas sentados en la sala y comenzar a patearlos a todos.
Esa rueda de prensa fue en directo, y así fue dada, pero nunca se emitió posteriormente en ningún noticiario, por alguna extraña razón el comisario Tarik gozaba del apoyo sentimental de la casi totalidad de los israelíes, ya fueran , judíos, cristianos, y lo más extraño para muchos compatriotas suyos, también tenía muchos amigos árabes, palestinos y musulmanes, a los que también ayudaba cuando, según su criterio sobre la justicia, ésta estaba del lado de ellos, debido a lo cual, algunos de sus jefes intentaron retirarlo del servicio, psicólogos, trampas, tentaciones, muchas fueron las formas de intentarlo, tantas como fracasos sufrieron.
Había pasado el día encerrado en aquel hotel, y recordaba lo que antes de dejar Israel Dodamin y Jacob lo dijeron muy claro, lo descubrirás cuando lo veas, tres serán, con dos regresaran. Aquella revelación parecía tener una fuerza inusual, y la primera y principal pista para continuar. Dudaba mucho de saber a que se refería aquello, pero habían puesto en él todas sus esperanzas.
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