rriba en su despacho,-respondió Ariel-
-Hágame usted un favor, cierre la puerta con llave, baje las persianas, y no se le ocurra, ni abrir a nadie, ni coger el teléfono, lamento no poder decirle más, pero lo hará usted verdad
Así lo haré no se preocupe, pero mientras el doctor estaba fuera llamo el señor Tarik y dijo vendría enseguida, ¿Qué hago?
-Vale, esté usted atenta y cuando venga dígale que pase, pero sólo el, y aunque venga acompañado del mismísimo primer ministro debe entrar solo, lamento ponerla en esta situación, pero es sumamente importante que nadie más, absolutamente nadie, deba creer que ahora hay alguien en la casa.
Tarik era también de la promoción, pero al contrario que sus compañeros, había optado por cambiar la docencia y la investigación por la policía,-es mi país un país extraño-, solía decir Tarik, -aquí están las grandes religiones del mundo, ¿Cómo es posible que exista tanto odio?, creo que debe haber gente ajena a todo esto que impida que el mundo se vuelva completamente loco y acabe devorándose a si mismo, vosotros investigar las letras, los números y lo celestial, yo voy a investigar los demonios terrenales del hombre-. Aunque no era un hombre creyente, respetaba a los que lo eran, también los odiaba, estaba harto de asesinatos y masacres en nombre de Dios, y cuando el tema surgía haciendo saltar chispas entre ellos, él solía mencionar una cita de los indios norteamericanos que decía- “no queremos aprender lo que vuestro libro dice, habláis de que un Dios más allá del mar os lo ha dado y que todos somos hijos suyos, ¿entonces por que no nos lo ha dado a nosotros también? No queremos nada de vuestro Dios pues en su nombre matáis a mi pueblo”-
-Hola Jacob – saludo Dodanim al entrar al despacho- Dodanim siempre había sido, en comparación con Jacob, de carácter fuerte, y una vez más fue él quien tubo que arropar a Jacob.
Transcurrieron unos largos segundos, en los que Jacob abrazado a Dodanim dejaba salir su dolor, el dolor de haber perdido a los amigos que, desde que el pudiera hacer memoria, siempre habían estado juntos.
De pronto Dodanim pareció quedar petrificado, estaba frente la pantalla del ordenador y pudo leer claramente lo que en hebreo antiguo estaba remarcado en color rojo. Entre un inmenso mar de letras se distinguía, a golpe de primera vista, lo que en aquel texto escrito hacía cientos de años había permanecido oculto.
En el texto se podía leer:
“TuJacobhijoderabinoypanaderatuquehasestadoseisañosconmigoseisañosenlosquetumujer-
sefuetambiéntuhijotudebessaberqueellosestánconmigotuquetodolodejasteparadescubrirme-
ahoraehaquíqueahoratedoylaprimeraseñalsuperaeldolorquehadeveniryqueseráeldespertar-
tresseráncincoquevienendetresestánsiendoahoraabriréelselloytúháblalescuandolosreconoz-casdetodoloqueaquídescubrirásyenorigenencontrarasbienportibienporbocadealgúnhermano-peroaunasíprontoverasaquienessefueron ”.
-Jacob, qué es esto- pregunto Dodanim señalando la pantalla del ordenador.
Jacob miraba la pantalla pero no articulaba palabra alguna, Dodanim tuvo que repetir por segunda vez la misma pregunta a la vez que lo zarandeaba por los hombros. Jacob reacciono, le explico que era el programa que llevaba estudiando desde hacia años.
Dodanim asintió pues ya conocía los trabajos de su amigo-
-Pero Jacob que significa este texto, de donde ha salido, es un juego tuyo, que has hecho,
Dodanim parecía alterado, preguntaba muy rápido y aunque debería estar, al igual que él, dolorido por la terrible perdida, lo que parecía estar era inquieto, muy inquieto por lo visto en la pantalla del ordenador.
-No lo se amigo mío -respondió Jacob- a lo mejor tú me puedes explicar porque mis padres, mi mujer, mi hijo y yo mismo salimos en la Torá, tal vez tu me puedas decir porque ese dolor que ha de venir esta ahora tan vivo, tal vez puedas explicarme que significa que pronto veré a los que ya no están, y sinceramente amigo mío, tengo la sensación que me lo vas a decir pues ya lo sabes.
Jacob estaba en lo cierto, conocía muy bien a Dodanim, de toda la promoción, era el más devoto creyente, la vida entera la había dedicado a recuperar y estudiar, todo aquello que pudiera dar a conocer al resto del mundo lo que él sabía a ciencia cierta, que Dios existía, y que la palabra escrita era algo más que una simple narración de hechos, era una prueba suprema de fe, una fe hecha para ver, una fe hecha para conocer, una fe a prueba de todo, de fanáticos, de idealistas, de falsos predicadores y predicados, una fe que en él había nacido a la par que su carne y que había guiado su vida desde un principio.
Escucha atentamente Jacob –dijo Dodanim mientras hacía que su amigo se sentara-, llevábamos seis años estudiando estos mismos manuscritos que tu tienes aquí, más otros que desconoces, y junto con los hallados en las cuevas del mar Muerto, los libros uno, dos y cuatro de la Torá, y ciertos Evangelios, habíamos descubierto algo que en un principio tardamos en aceptar, pero que con el tiempo se volvió espectacular.
Dodanim se movía por toda la habitación, y siempre que cambiaba el sentido de la dirección, fijaba de nuevo la vista en la pantalla del ordenador.
Se quedo en silencio esperando que Jacob tomara parte, pero esto no ocurrió, Jacob seguía sin hablar, demasiado dolorido, demasiados recuerdos, y al parecer, todo su drama era conocido desde hacía miles de años.
- Pues bien Jacob, hemos –quedo mudo por un momento pensando en los que ya no estaban con él y que habían participado en el proyecto– descubierto lo que parece ser un código oculto en estos textos, y al igual que lo que ahora figura en la pantalla de tu ordenador, en nuestro programa aparecieron hechos que ya han ocurrido, tras cientos de pruebas, al final lo dimos por autentificado.
-¿Y que es lo que habéis autentificado Dodanim?- pregunto Jacob casi con desgana.
-Entre otras cosas Jacob, que la Tora, así como otros textos, fueron escritos dos veces.
-Dos veces y dos veces mil se han escrito- respondió Jacob no ya con desgana, sino con enfado.
- No me entiendes Jacob, me refiero a que se ha escrito dos veces, pues por dos veces este mundo desapareció y nació de nuevo, dos veces el mundo que conocemos existió en el pasado, y dos veces fue destruido para nacer una tercera, por favor déjame acabar -replicó Dodanim-. Nos reunimos hace dos semanas para que el consejo de la Universidad aprobara que el conferenciante de este año fuera un alto funcionario del pentágono, el doctor Irvin, el mejor descodificador que ha tenido nunca el ejército de los Estados Unidos, pero teníamos el problema de cómo hacer que este hombre viniera aquí sin que levantara los ánimos de los árabes y europeos. No podíamos arriesgarnos a sacar el programa del lugar donde se encuentra, por lo tanto ese hombre debía venir, al final descubrimos la manera de hacerlo y esta mañana cuando el consejo estaba reunido –guardo silencio-, bueno ya sabes el resto.
Quieres decir que lo que ha ocurrido en la universidad esta relacionado con el trabajo que realizabais – pregunto Jacob – Creo que si, hace dos semanas la universidad sufrió un robo, aparentemente fue un acto vandálico, pero había desaparecido información de los despachos de Isaac y José, información relativa al programa, no le dimos más importancia, y por suerte lo que se llevaron no sirve de nada, el grueso de la información la tiene Tak a buen recaudo.
¡Por suerte dices! -salto enfurecido Jacob-, ¡llamas suerte el haber perdido a las únicas personas que aun me quedaban!
Dodanim no dijo nada, sabía lo horrible de su expresión.
Quiero decir que no han muerto por nada, y su trabajo perdurara como sus almas, es muy posible que su sacrificio haya sido la llave para abrirnos los ojos ante lo que puede ocurrir – Jacob no aguanto más, y aunque su cuerpo no parecía tener fuerzas para levantarse, su voz surgió de su interior como si quisiera que sus palabras se escucharan por encima de otras cien personas hablando a la vez.
- ¡Y que puede ocurrir que no haya ocurrido ya Dodanim, que más bajo vamos a caer, da igual un autobús lleno de colegiales, da igual una comisaría de policía, da igual un mercado, da igual una universidad, ya nada puede parar este odio, sería necesario un virus que borrara la memoria de la humanidad al completo! y si es como tu dices ¿no a ocurrido ya dos veces?
Dodanim se desplomo en el sillón que servia para las visitas en aquel despacho, quedando en silencio como si de pronto hubiera asimilado que él también había perdido una gran parte de su vida. Escucha Jacob – dijo reanudando la conversación- no va a ser un virus lo que borre la memoria de la humanidad, si lo que hemos descubierto es cierto, y no tenemos pruebas en contra, ya se han librado dos batallas similares, y una tercera esta en marcha, si no descubrimos pronto su verdadero mensaje, es posible que lo que quede de la humanidad tenga que descubrir de nuevo como hacer fuego, y eso contando con que sepamos actuar y nos hagamos merecedores de un nuevo comienzo. No será un virus Jacob, todos los ejércitos celestiales arrasaran este mundo como si fueran una supernova.
Un sonoro timbrazo dejo aquella predicción siniestra flotando en el aire, -el sonido del timbre asemejaba más una bocina de feria que cualquier otro sonido, y así debía ser, pues cuando Jacob se quedaba solo no era capaz de escuchar nada que no fuera tan audible como la bocina de un camión.
Jacob se asomo y vio que era Tarik el que entraba.
- Hola querido hermano –la promoción era un grupo fuerte y unido, ninguna secta satánica, grupo empresarial, club deportivo u orden religiosa con todas sus normas y reglas era capaz de asemejarse en unión a la que ellos se profesaban, era la unión básica de la más profunda amistad, pero Tarik era para Jacob algo especial, siempre había sido especial, siempre estuvo para ayudarle, sobre todo, cuando siendo niño y enclenque los niños de otros barrios siempre se metían con él. Ahí estaba siempre Tarik dotado de un especial dominio en la lucha, sin haber aprendido de nadie manejaba los puños y las piernas como el mejor experto en artes marciales.
Tras el asesinato de su hijo, su padre le consoló hablándole de Dios, pero Tak le consoló hablándole de justicia, y bien que cumplió su palabra. Había descubierto quien dio la orden de volar por los aires aquel autobús que su hijo cogía todas las mañanas para asistir a clase.
Era un alto cargo del gobierno iraní, y tras poner encima de la mesa de la cúpula policial las pruebas irrefutables de la verdadera autoría, éstas y el ministerio habían llegado a la conclusión de la imposibilidad de acción ninguna.
Tarik era una especie de héroe, tiempo atrás había liberado a unos israelíes hechos prisioneros en Palestina, actuación aquella que casi le cuesta la vida y que los rumores en la calle hablaban de un milagro. Por ése y otros hechos había hecho grandes amigos en lugares importantes, entre ellos estaba el jefe del Shabak al que se dirigió una vez visto lo imposible de realizar ninguna acción a través de la policía. El jefe de la inteligencia le hablo de helicópteros y misiles, él pidió algo distinto.
El mejor de sus franco tiradores, el mejor experto en comunicaciones, el mejor conductor y el mejor intérprete, y todos a sus órdenes, eso fue lo que pidió y lo que le dieron. De cómo Tarik era capaz de conseguir algunas cosas solo él lo sabía, y su carácter y discreción llevarían ese secreto a la tumba.
Después de una semana de búsqueda los responsables de la muerte del hijo de Jacob fueron hallados, y Jacob recibió una llamada de Tarik; hermano soy yo, tengo aquí atado en una silla, con los pantalones llenos de mierda al maniaco iluminado hijo de puta que dio la orden de matar a tu hijo, ahora te pregunto a ti, cual es tu orden para con este cabrón.
Sabía de lo que Tak era capaz de hacer por sus amigos, y por eso daba gracias a Dios de no tenerlo por enemigo, al contrario, el era su amigo, hermano y muro de muchas lamentaciones desde el mismo día en que Tak, siendo niño, fue adoptado por la familia de Jacob.
Hola Jacob hace tiempo que no te veo, - los dos se fundieron en un fuerte abrazo. No así con Dodanim, no por falta de amistad, sino porque sus relaciones estaban más a la orden del día. Trajo Ariel te para todos, y tras una breve pausa comenzaron la conversación.
El primero en romper el silencio fue Dodanim.
- Creo que el proyecto corre un grave peligro, también, que los que han hecho esto no van a dejar que nosotros sigamos vivos por mucho tiempo, es sumamente importante que uno de nosotros borre completamente su identidad recoja todo lo descubierto hasta el momento y salga del país, Tak ¿es posible? –pregunto Dodanim.
-Sí, eso no es difícil, lo difícil es ¿Quién? –dijo con una leve sonrisa como si quisiera quitarle tensión a la situación.
Jacob intervino:
-No conozco muy bien en lo que estáis metidos ni lo que habéis descubierto, por lo que he podido entender habláis de -le interrumpió Dodanim.
-Hablamos de que lo que surja después de esto será lo que exista para la eternidad, y puede ser un nuevo comienzo, o la peor de las pesadillas, hablamos de que alguien aun más poderoso que el mismísimo demonio ha sido liberado, y esta llamando a todos sus adoradores, hablamos del fin de la creación, hablamos del fin de Dios en este mundo, hablamos que dentro de cien millones de años una sonda espacial se posara sobre este planeta y descubrirá que hace millones de años pudo existir vida, seremos el Planeta Rojo para otras gentes. De eso hablamos amigo mío, no tengo ninguna duda de que lo que hemos descubierto es la palabra de Dios previniéndonos, y ahora no tengo ninguna duda, de que algo con un poder muy superior al que creíamos era el demonio, se ha liberado y ya manda sobre sus lacayos.
Jacob conocía bien a sus amigos y sabia por lo que decían, y como lo decían, que aquello no era fruto de ninguna convicción de fe, no era fruto de ninguna extraña desviación, sabía que para hablar así, mucho era lo que habían descubierto y por lo tanto no tuvo ninguna duda, lo que si tuvo fue un terrible escalofrío que le recorrió toda la medula espinal.
- Bueno –prosiguió Jacob con una extraña mezcla de dolor y rabia. Veamos que significa esto, dijo dirigiéndose a su ordenador
Tarik quedo perplejo por lo que estaba escuchando, pero de momento siguió callado, además se suponía que por muy buenos amigos que fueran, aquello en lo que trabajaban debía permanecer en el más absoluto secreto, nadie que no trabajara en el, ni siquiera Jacob, debía conocerlo, y así había sido, nadie excepto Tarik, que a pesar de no estar al corriente del significado de los trabajos, había sido elegido por la promoción y en unanimidad para su custodia.
-Veamos esto, y sentándose los tres frente al ordenador vieron de nuevo lo descubierto por Jacob.
“Tú Jacob hijo de rabino y panadera tú que has estado seis años conmigo seis años en los que tu mujer se fue y tu hijo también, tu debes saber que ellos están conmigo, tu que todo lo dejaste para descubrirme ahora, eh aquí que ahora te doy la primera señal, supera el dolor que ha de venir y que será el despertar, tres serán, cinco que vienen de tres están siendo, ahora abriré el sello y háblales cuando los reconozcas, de todo lo que aquí descubrirás, bien por ti bien o por boca de hermano…”
Dodanim fue el primero en intervenir, y aunque lo que ahora podía leer en el ordenador de su amigo era lo que durante años llevaban buscando, era él, el único que podía interpretarlo tanto científica como espiritualmente.
-Creo que has sido tú, precisamente tú, el que ha sido elegido para recibir directamente este mensaje porque quien lo escribió sabía que no ibas a estar en la reunión, creo que lo aquí escrito es la primera verdadera señal que abrirá las puertas a otras, las otras que nos dirán como debemos buscar, donde debemos encontrar, cuando debemos empezar, a quien y como deberemos enfrentarnos. Hasta el momento sólo habíamos descubierto hechos pasados, pero esta es la primera vez que veo algo dirigido directamente a alguien y que habla en presente y no en pasado, o en futuro…, si pensamos en cuando se escribió.
Tarik, que aunque conocía la existencia del proyecto nunca había preguntado sobre su contenido, ya no pudo más e interrumpió
-¡Espera un momento!, quieres decirme que aquello que he estado guardando es otra teoría sobre el fin del mundo, ¡habéis perdido la cabeza, es que en este país todo el mundo es profeta, por favor decirme que no os habéis vuelto locos vosotros también!
Dodanim no respondió y se limito a sacar un diskete de su cartera introduciéndolo en el ordenador.
- Mira Tarik, estos textos provienen de manuscritos diversos escritos en la lengua y en la forma original de tus más viejos antepasados, ahora dime el nombre de una personalidad que haya tenido una muerte trágica, la que quieras –recalcó Simeón Levi
Dodanim- No reconozco ese nombre.
-Tarik, Simeón Levi era uno de los deportistas asesinados en Munich.
Dodamin introdujo el nombre y comenzó un frenético teclear, al cabo de unos treinta segundos la respuesta salía clara como una noticia en primera plana, ahí estaban los nombres de los deportistas asesinados, junto a ellos los nombres de sus asesinos, y junto a estos la fecha del trágico asesinato.
Tarik reacio a creer lo que veía respondió.
- Bueno lo que ahí dice ya ha sido escrito, y no en textos antiguos, escribe el nombre de cualquiera de nosotros, ¿el tuyo? -respondió Dodanim-, no, el mío no, ni el tuyo, ni el de Jacob. El silencio se hizo intenso y espeso, Tarik se refería al nombre de uno de los amigos asesinados esa misma mañana. Jacob fue el primero en reaccionar y tecleo el nombre de uno de ellos, Boaz.
Dodanim comenzó de nuevo, y de nuevo, al cabo de treinta segundos el baile de letras ceso apareciendo no sólo el nombre tecleado, sino también el de los otros cinco, el nombre de su asesino, la fecha y la forma elegida, pero también había otro nombre, podía leerse en el último lugar, pero ahí estaba, DODANIM AARON.
Jacob y Tarik se quedaron perplejos, aquello no podía ser una manipulación, ni siquiera la policía sabía aun los nombres de todos los fallecidos. Pero había más.
- ¿Dodanim? -pregunto Tarik,- que significa que tu nombre figure en la lista.
Dodanim en silencio se levantó de su asiento y se dirigió a una estantería llena de libros y mirando sin observar, pensando sin intención de recordar, flotando sin levantar los pies del suelo y de espaldas a sus amigos sin girarse dijo.
- Yo estaba allí, yo estaba en la sala cuando ese maldito adorador del demonio entró, nada más verle ya sabía que algo ocurría, sus ojos estaban llenos de una extraña mezcla de alegría y odio, y sus palabras fueron dichas en una lengua que jamás había escuchado, pero lo peor fue que sus palabras no salieron de su boca, resonaron en toda la sala como si emanaran del propio aire.
- Yo estaba allí riendo con Boaz por su futura paternidad y un segundo después todo se apago, yo estaba allí cuando abrí los ojos y pude quitarme los escombros de encima. Fue en ese momento cuando pude ver el horror, la cabeza de Boaz estaba junto a mi, restos de cuerpos esparcidos entre los escombros, un brazo de lo que quedaba de Samuel estaba pegado en lo poco que quedaba de techo, y su añillo, su anillo relucía tanto entre el humo y el polvo que parecía querer atraer mi atención, nada estaba de una pieza, el único cuerpo entero me pareció ser el de Dan, estaba tan hinchado ennegrecido y despellejado que no parecía un hombre, solo Dios sabe porqué a mi me dejó con vida. Cuando se dirigió de nuevo a la pantalla del ordenador sus ojos delataban el sufrimiento vivido, no hubieron más preguntas.
Nueva York 3 de agosto 2011, Tarik, después de una semana de motel en motel decidió permanecer unos días en el hotel Daytona, donde después de registrarse y asearse se tomó un pequeño descanso.
Estaba tumbado en la cama, sin saber muy bien que esperar, como actuar, con quien contar. Hacia muchos años que no se encontraba ante una situación tan extraña, decidió que lo mejor sería descansar, tal vez el descanso le trajera alguna idea.
Tumbado en la cama veía el noticiario del mediodía, y una noticia le llamo la atención; hoy tras seis años en coma, un nativo perteneciente a la tribu de los sioux al que los nativos llamaban Nube Gris ha desaparecido del hospital, ni enfermeros, ni médicos, ni pacientes, dicen haberlo visto despertar del coma, ni mucho menos marcharse del hospital a plena luz del día…
Seguir leyendo >> |