Historia  
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Ta-tan´-ka-l-yo-ta´ke // Tatanka Yotanka // Sitting Bull // Búfalo que se sienta // Toro Sentado

ada la grandeza y la extensa historia de este gran hombre, ésta será contada por partes, actualizando la misma periódicamente hasta llegar a su final.

Nació en marzo de 1831 en un lugar llamado Many Caches (escondites numerosos) en la tribu de los hunkpapas, los hunkpapas eran una de las siete tribus de los lakotas, eran nómadas, cazadores y guerreros independientes, alegres y batalladores. Los Tetones eran fuertes y duros guerreros muy acostumbrados a las victorias y poco a las derrotas y dentro de los tetones los hunkpapas eran los más grandes. Un hunkpapa podía declararse en el camino de la guerra sin por ello arrastrar a nadie tras él, pero siempre se formaba una partida dispuesta a luchar al lado del hermano.

Tatanka Yotanka fue el único hijo de el gran jefe “Vuelve de Nuevo” (nombre que tenía porque siempre volvía a atacar a sus enemigos antes de volver al poblado, nombre que cambio por el de Toro Sentado después de una conversación con un búfalo), y la forma de vida nómada, carente de superficialidades, dedicada en exclusiva a lo que importaba, incluida la muerte, fue formando a un gran hombre.

Una vez un viejo anciano le enseñó una lección sobre lo que significaba ser Hunkpapa y le contó una historia. Las historias por las cuales ellos se transmitían toda la sabiduría, pues ni escribían ni leían. La lección fue sobre una partida de caza de los iroqueses:

“¿Quienes sois?
Sioux, ¿y vosotros?
Iroqueses ¿A dónde vais sioux?
A la caza del bisonte; ¿y vosotros iroqueses?
A la caza de hombres
Pues bien, nosotros somos hombres, no necesitáis ir más lejos”

Su primera lección real con la batalla fue a los 14 años. Su padre había salido en una partida contra sus eternos enemigos, los Crow (Cuervo-Absaroka), y el niño tuvo que pensar mucho, o poco, sea como fuere cogió su pony y acudió al lugar del enfrentamiento. El padre, lejos de devolverlo al poblado con una palmada en el trasero, le dio su primer palo para la lucha, (el sioux consideraba el cuerpo a cuerpo el acto más valeroso en la guerra). El muchacho, cuyo nombre hasta ese momento era “Lento”, demostró su valor asestando el primer golpe al Crow que le hizo frente, y gritando “On-hey”, persiguió al Crow hasta que lo desmontó de su caballo. Fue entonces cuando terminada la batalla, y al regresar al poblado, su padre le dio el nombre con el que pasaría a la historia ,Tatanka Yotanka.

Unos pocos años después, tras una de las múltiples disputas entre tribus, se retiro a la montaña y meditó tres días sin comer ni beber, aquella ceremonia le descubrió que el formaba una pequeña parte de todo y que todo estaba unido entre si. Fueron estas visiones, junto con el trato a su gente y a sus enemigos, que poco a poco se convirtió en uno de los más grandes jefes. 

Posteriormente se convertiría en miembro de La Sociedad de Guerreros, que agrupaba a los mejores cazadores y guerreros de las tribus, y posteriormente en abanderado de la Sociedad de los Corazones Fuertes, pero aun ascendería más como miembro respetado de la tribu, y tras una trifulca con los Crow, fue nombrado líder de su grupo más intimo “Los Corazones Fuertes de Medianoche”.

En 1857 Tatanka Yotanka conocería al que con el tiempo se convertiría en su más fiel hermano. Esto ocurrió en una partida contra los assiniboines. La partida sorprendió a una familia hohe, los mataron a todos, pero cuando Toro Sentado llegó al lugar, vio como un niño hacia frente a los guerreros con un arco. No gritaba ni lloraba, tal fue su acto de valor que Toro Sentado pidió a los demás que lo dejaran vivir. Dijo “este niño es demasiado valiente para morir” “yo no tengo hermano” “a partir de ahora él será mi hermano” su nombre sería “Toro que Salta” y hasta el final permanecieron juntos.

Mas tarde se produciriá la muerte de su padre. En una partida de guerra los Crow asaltaron el poblado y Toro que Salta, murió en una lucha cuerpo a cuerpo. El Crow estaba tan embravecido que nadie quería enfrentarse a él, Toro Sentado salió a su encuentro, lo mató y lo hizo pedazos. Tras la escaramuza capturaron a unos cuantos Crow, pero Toro Sentado pidió por sus vidas, y los demás respetaron su voluntad. La compasión fue una constante de Toro Sentado, carecía de odios mezquinos, sus muertes siempre se debían a algo, nunca eran gratuitas, y cuidaba de que los derrotados no sufrieran mas iras. Pero cuando peleaba, decía su sobrino, “su corazón se endurece”.

Fue en esta época cuando la tribu vio a los primeros blancos, eran sudistas comerciantes de pieles, los cuales querían atraer a los sioux a la guerra contra los yanquis, pero ya que los sioux no tenían ni amistad ni enemistad contra éstos siempre rehusaban la invitación.

Antes de continuar esta historia dejadme que haga un pequeño comentario propio:

Muchas personas hacen comparaciones, a veces interesadas, a veces ignorantes.

Se ha comparado la forma de vida india en comuna con la forma de vida comunista, punkie, okupa etc. Esta comparación por si sola ya es un crimen a la inteligencia en general, y a la cultura y forma de vida india en particular.

Se ha comparado la revolución del “obrero”, con las luchas, no muy lejanas, llevadas a cabo por ellos en defensa de sus derechos y asuntos.

Se ha comparado la relación entre hombres y mujeres indios con el vicio, el libertinaje, o la amoralidad. Un hombre se unía a una mujer, si esta quería, y si ésta se cansaba, lo abandonaba y ya esta, sin tragedias, su libertad no tenía tantos nudos como la nuestra, si existía alguna obligación, esta era el respeto mutuo y las pruebas constantes de amor.

La progresía, ciertas O.N.G., los nacionalismos, los fanatismos, exhiben comparaciones de libertad mostrando cartas de antiguos jefes indios, mostrando discursos de antiguos jefes indios etc. La inalcanzable diferencia entre unos y otros, es que unos siempre están llenándose la boca con la palabra libertad, los otros, simplemente vivían en ella.

Sea como sea, la mezquindad existe allí donde exista un hombre, ya sea rojo, blanco, negro o amarillo.

Toro Sentado fue un gran jefe ¿por qué? Normalmente los historiadores atribuían su liderato a que era un gran negociador “político”, la realidad parece estar muy lejana de esto. Su liderazgo no venía por ser un gran diplomático, o guerrero (antes de morir tenía contabilizados unos 73 golpes). Su jefatura provenía de todas las facetas que los indios buscaban en un líder, era diplomático, guerrero, hombre espiritual, bondadoso, carente de egoísmo, etc. Todas estas cosas fueron las que le convirtieron en líder, decir de él que fue sólo un negociador o un gran guerrero, es como decir que los antiguos hoplitas espartanos o atenienses se preparaban “solo físicamente” para la lucha.

El mayor problema que se planteaba en aquella época con los “tratados” que los blancos realizaban con los indios eran las formas. Los políticos y algunos militares yanquis encargados de estas, tenían la educación en las formas si, pero el fondo era en ocasiones vacío, en otras engañoso, en otras interesado etc. Esto no existía en la parte india, donde la cortesía o educación estaba tan unida con el fondo que sin una no existía la otra. Esto es lo que hizo de Toro Sentado un gran líder para su pueblo, esto es lo que hizo de Toro Sentado un gran enemigo para los blancos.

He aquí algunas cualidades por las que su gente nombraba a Toro Sentado:

-no existe líder, ni amarillo, ni blanco, ni negro que lo iguale

-conoce el secreto de la Pipa, de los Misterios, de los Rituales y sabe los Cantos y el significado de los sueños y visiones.

-es un hombre bondadoso, pero también un duro guerrero y hábil cazador.

-siendo el primero, siempre es el último en el reparto.

-tiene gran humildad y gran orgullo, pero ninguna en forma de pecado.

-ama a su pueblo con el corazón no con el interés.

-no es bello, pero su encanto es tremendo.

-se “casa” y se “divorcia” con gran facilidad.

-algunos le llaman poco valeroso, pero es jefe de los hunkpapa.

Puede que oír hablar de él a los suyos, resulte a nuestros oídos como pretencioso, pero esa vanidad y falsa modestia fueron formas de las que ellos carecían. Pondré unas palabras que T.Y. dijo en Fuerte Yates, para que los que las leáis os hagáis esta reflexión ¿sabrías distinguir si es sano orgullo o vanidad?

Quiero deciros que si Wakan Tanka ha escogido a alguien para ser el jefe de este país, es a mi, y si un hombre es jefe y tiene autoridad, puede sentirse orgulloso y considerarse un gran hombre”

Para él y para ellos, la autoridad estaba muy lejana de la hipócrita democracia, de la tirana dictadura, la autoridad era algo sagrado, era algo wakan, por lo tanto debía ser usada de forma correcta, sin mentiras, sin intereses particulares, sin las mil y una normas escritas, tan solo un requisito existía, ser libres en la Tierra, y orgullosos a los ojos del Creador.

Cómo Toro Sentado se convirtió en el líder de la nación sioux

Sobre la mitad del siglo XIX, la “nación” sioux carecía (como siempre había sido) de un líder que aglutinara a todas las tribus. Existían unos cuatro grandes jefes, de entre ellos, el más destacado era el tío de Toro Sentado, Cuatro Cuernos. Fue por estas fechas que en el Fuerte Laramie, los representantes del gobierno americano William S. Harney, William T. Sherman, Alfred Terry etc. (cansado de tantos jefes), propuso a los indios el nombramiento de un único jefe que hablara por todos. Varios años después los indios tomaron esta iniciativa, pues ellos no eran partidarios de lo que el blanco conoce como la “masa” los “ciudadanos”, el “pueblo” y tardaron tiempo en darse cuenta que solo con estas formas, podrían llegar a entenderse con estas gentes.

Hubo una gran reunión tanto de las tribus sioux como de cheyenes, arapahoes, etc, entre estas tribus habían ya grandes lideres como el sioux Oglala Caballo Loco (Tasunka Witko, alguien muy especial entre su gente), el sioux brûlé Cola Moteada, o Nube Roja también sioux. De entre todos, Caballo Loco, uno de los jefes guerreros más respetados, se unió al grupo de Toro Sentado.

Al final los cuatro grandes jefes se reunieron, se realizaron las ceremonias correspondientes y hubo discursos donde cada cual habló.

Se eligió a T.S. como líder y a Caballo Loco como segundo jefe, su tío Cuatro Cuernos realizó más o menos el siguiente discurso:

Por tu valor en la pelea, por ser considerado el más valiente de nuestras tribus, te hemos elegido jefe de todas las gentes aquí presentes. Tu obligación será mirar por toda la nación, que siempre tenga comida. Te seguiremos, cuando nos llames a la pelea, pelearemos, cuando nos lleves a la paz, en paz estaremos”

Finalmente en 1968 y con el acompañamiento las distintas sociedades de grandes guerreros, fue “coronado” como jefe de todas las tribus sioux.

Tal y como había prometido al Creador en una ceremonia realizada días atrás en la cima de la montaña, Tatanka Y. hizo la Danza del Sol durante dos días con sus noches, tras la cual apareció la visión que alertaba sobre lo que no deberían hacer tras conseguir la victoria en una batalla que se acercaba. La profecía decía algo así:

“Se acerca una batalla contra los soldados blancos, venceréis pero cuando los halláis vencido no os apoderéis de sus pertenencias, ni una sola posesión que les pertenezca deberéis coger, pues si no actuáis así, nuestra nación será invadida por ellos”

Comenzaron las luchas entre los sioux y los blancos convertidos en yanquis, ya fueran colonos, pistoleros o soldados, pero no dejaban de ser pequeñas escaramuzas. Tatanka Y. no intervino seriamente hasta el año 1863, cuando el general Sibley ataco a sus hombres, lo que provoco la revancha de Tatanka Y.

H. Sibley (1811 – 1891)

En esos años, los sioux contaban con algunas escopetas de chispa y escasa munición, pero la propaganda decía “ se abatió un grupo de salvajes armados fuertemente”.

Los sioux de Tatanka Y. jamás habían visto tantos jinetes ni tantas armas, y sólo contaban con sus armas tradicionales, las primeras luchas siempre fueron desfavorables para ellos, pero rápidamente se adaptaban y una de esas adaptaciones resulta curiosa.

Ésta consistía en que un grupo de indios se dejaba ver por la caballería, así eran perseguidos, pero la realidad es que donde la caballería acudía era a una emboscada, donde la lucha ya no era posible con armas ni a caballo la lucha se realizaba cuerpo a cuerpo (lo curioso no era la forma en si, lo curioso es que 2300 años antes había un grupo de guerreros que ante la presencia del enemigo se daba a la fuga, para en el momento justo, girar sobre si mismos y dar cara al enemigo que caía ante la sorpresa de la maniobra, estos guerreros de los que hablo eran los hoplitas).

Los sioux fueron perseguidos por todas partes, su fama de salvajes asesinos creció desaforadamente, el odio y el miedo que generaban les hizo ser el centro de las persecuciones más que cualquier otra tribu, además, otras tribus se les unían para pedirles ayuda etc. pero también es cierto que otras tribus se unieron a los yanquis para hacer de exploradores y guías. Fue una larga y dura época, una época en que sin quererlo Tatanka Y. y el pueblo piel roja se vio forzado a luchas, hambrunas, traslados, exilios y tratados vacíos. Atrocidades y actos valerosos acontecieron en los dos bandos, y así, una nueva forma de vida, de entender y de creer se apodero de lo que siempre había sido sencillo, de lo que siempre había sido indio.

El general Connor y Tatanka Yotanka se enfrentaron, la victoria cayó esta vez del lado indio. En esta ocasión las crónicas yankis hablaban de mil soldados contra unos tres mil indios, las crónicas indias hablaban de 1000 soldados blancos contra 400 indios.

El primer encuentro entre Toro Sentado y un jesuita se produjo sobre el año 1868, el encuentro fue el que se acostumbraba a brindar a cualquier emisario, y el jesuita era el emisario del General Sherman. Toro Sentado acudió con un gran número de guerreros, todos con sus trajes de gala, el jesuita acudió con su habito negro y una bandera con la Virgen Maria, aquello agrado a Toro Sentado, pues fue una mujer la que a ellos les trajo la Pipa, las Ceremonias y la Fe.

1801-1873 (Bélgica / EE.UU.). Fundó la Misión de San José, gran defensor de los derechos indios, y uno de los pocos que podían cruzar ciertos territorios. Escribió varios libros sobre estos asuntos.

La reunión fue agradable para las dos partes, y de ella surgió una propuesta que Toro Sentado comunico al jesuita, ésta consistía en:

  1. No vender ni un metro de su Tierra.
  2. Que los blancos no talaran más árboles
  3. Que abandonaran los fuertes

El tratado se firmo un par de meses después, estableciendo éstas y otras cosas positivas para los indios. Este tratado duro tres meses, las violaciones al mismo comenzaron de nuevo.

Cuatro años antes de esta reunión, una mujer que había sido capturada por los indios (robar caballos y mujeres era el deporte nacional entre ellos), cuyo nombre era Mary Kelly escribió en sus memorias;

“Observo que la opinión que hemos creado sobre los indios es muy errónea, pues a mi no me han mostrado otra cosa que amabilidad y respeto”

A esto hoy lo llaman “el Síndrome de Estocolmo”.

Después que el tratado de Laramie fuera roto, el corazón de la sociedad guerrera “los corazones fuertes”, comenzaron sus algaradas contra diligencias, colonos etc. y en ellas, mataron a muchos, pues las consecuencias de romper un tratado, siempre eran las mismas, más sangre.

Los sioux, no eran solo enemigos para los yanquis, había una tribu con la que las peleas eran más frecuentes, los Crows, y en una de estas batallas, Toro Sentado, salio de nuevo con la victoria a su favor.

1972, se produce un encuentro entre Tatanka Y. y el ejército, y lo que iba a ser un parlamento, se convirtió de nuevo en batalla, y por orden de Toro Sentado, a pesar de la insistencia de Caballo Loco, tuvieron que retirarse.

Tras una reunión, el Congreso decide armar a los colonos.

El comienzo del fin se produjo sobre el año 1874, un militar realizo una expedición por las Blak Hills, al finalizarla, realizo un informe que se extendió como la pólvora entre colonos, buscavidas, maleantes, gente corriente etc, la invasión de tierras tan importantes para los indios no se hizo esperar, y ni el propio ejército pudo frenar tal avalancha. Aquel expedicionario, bajo el mando del general Sheridan, se llamaba Custer. Las consecuencias de esto fueron muy negativas, y dos años después los jefes indios, cansados de arrastrar a sus pueblos de un lugar a otro ante el avance de los blancos, se unieron en una gran alianza encabezada por Tatanka Yotanka. De esta alianza salió una consigna “es la guerra, robad, matad, no perdonéis a nadie”. En este momento Tatanka Y. estaba al mando de casi una docena de tribus que habían ido a refugiarse a su campamento de Rosebud. De todos los presentes nadie se opuso a sus palabras, y al parecer, tan solo otro gran e histórico guerrero lo hizo, ese fue Makha Piya Luta, Nube Roja.

El desenlace de esta cuestión fue la batalla que enfrento a los generales Crook y Mills, junto con sus guías indios crow, a los indios de Tatanka, el resultado fue favorable a los lakotas, cheyennes, los sin arco, arapahos, pies negros etc. y el preludio de una de las batalla más nombradas de la historia, de la que solo quedo un recuerdo; el del general Custer y su 7º de caballería.

La batalla de Little Big Horn.

Lo cierto de esta batalla es que unos pocos se enfrentaron a muchos, esta vez la heroicidad cayo del lado blanco, y aunque esto ocurriera por la ambición desmesurada y la ceguera de un solo hombre, no se puede restar el sacrificio de los hombres que éste guiaba.

Fue esta una gran victoria para los indios, una victoria que a la postre se tornaría en su derrota, ya que el eco de lo ocurrido al 7º corrió como la pólvora y pronto llegaría el desenlace. Pero en esta batalla Tatanka Y. no tuvo participación, su cometido fue el de conducir al resto del poblado, mujeres, ancianos y niños fuera del alcance de los soldados, y puesto que una visión le había anunciado la victoria, no tuvo que creer necesaria su presencia.

A partir de aquí todo cambió, años enteros en que la vida se convirtió en huidas y regresos a Canadá, entrevistas y promesas rotas, amenazas y coacciones, todo esto fue lo que tuvo que vivir Tatanka Yotanka y la gente que le siguió, y al final, el esfuerzo de los blancos y algunos indios por reducir la forma de vida india al mero recuerdo, tuvo éxito, y en reservas, cárceles al aire libre, quedaron de por vida, y el noble carácter y la vida natural desaparecieron.

Eran las primeras horas del 15 de diciembre de 1980, y la policía tribal se acerco al lugar donde Tatanka Y. vivía fueron Oso Comadreja, Hombre Águila y Cabeza de Toro los que entraron donde el viejo jefe dormía y lo sacaron afuera. El sigilo se convirtió en alboroto, los guardias de Tatanka llegaron al lugar, hermanos contra hermanos, indios convertidos en policía tribal, indios que aunque ya no eran capaces de recordar al búfalo todavía se resistían, el desenlace fue el de siempre, Tatanka Yotanka junto con unas trece personas más perdieron la vida esa mañana. Apenas catorce días después, se culmino la desaparición de un pueblo, de una forma de vida, y de la libertad más absoluta conocida hasta el momento por ningún hombre.

Tatanka Yotanka (Hunkpapa) 1831-1890

Alguien dirá que Tatanka Yotanka fue un hombre cruel, y lo dirá desde su cómodo sillón, lo dirá con sus cortas o nulas experiencias, alguien dirá del pueblo Lakota (sioux), que era una tribu de salvajes asesinos, y que a día de hoy son aun peores. También quien diga todo lo contrario, y tan solo alabe y alabe.

Yo me quedo (por si te sirve de algo), con esto:

“Alguien estaba, otros llegaron, alguien vivía, algunos buscaban, quien estaba, dejo de estar y el que llego, se quedo, quienes vivían, dejaron de hacerlo, y los que buscaron, todo lo encontraron y todo se quedaron, pues si tu única búsqueda es la riqueza y el poder, acabaras adornándola con bellos ideales para conseguirla”

Esto no es un alegato anti-nada, la utopía esta bien para una conversación tranquila, pero pisar tierra firme y conocer a la raza humana, es no llevarte sorpresas de ningún tipo.

 

Textos consultados: Enterrad mi corazón en Wounded Knee, Indios Norteamericanos, El Don del Poder, Los Guerreros de la Danza del Sol, Sitting Bull, Mis palabras son como las estrellas, Canto por los animales.

Personas consultadas: Pejuta Wichasa J.R.

Próximamente un nuevo capítulo.

 

>> Breve historia de la nación Lakota, "los sioux".

 

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