SALADINO

Cuando comencé este apartado, hablando de Tatanka Yotanka, me sentí obligado de hablar antes de su cultura, de su fe, de su forma de vida. Ahora toca hablar de un kurdo de fe islámica, no hablare de esta fe y de esta cultura por una razón, ésta, al contrario que la india, nos es muy conocida, aunque creo que no como se debería. El Islam tiene grandes virtudes, la amistad, la cortesía, el estudio etc, pero como de costumbre, siempre vendrá alguien y lo jod… siempre vendrá alguien y llevara la palabra “sumisión” a su máxima expresión. El Coran esta lleno de pasajes que llaman a la violencia, pillajes, muertes etc, y todo en nombre de la sumisión a la fe del profeta Mahoma, algunos se quedaron, se quedan y se quedaran con lo bueno, otros exactamente lo contrario. Saladino, como el Cid, eran grandes defensores de su fe, y bajo ella luchaban, al primero le toco vivir la avaricia de reyes y Papas europeos, y al segundo la tremenda ansia de expansión de los líderes musulmanes y la codicia de una parte de la nobleza española. La época de estos grandes personajes era la época donde las cosas ocurrían cara a cara. Desde hace muchos años, el AK-47 o el M 16 hacen que las cosas ocurran desde muy lejos. Mucho iluminado creo yo, resulta tremendamente ofensivo a la inteligencia, y molesto para el animo, ver como políticos, jefes espirituales, empresas de primer nivel etc, utilizan sus consignas a través de sus medios, a modo de metrónomo para que otros… Si por algo admiro la cultura y la fe de mis amigos Sioux, es que Wakan Tanka nunca les enseño a matar por Él, que es exactamente igual que la mía, por muchas cruzadas e inquisiciones de las que se quieran hablar, como siempre se ha dicho en esta pagina, una cosa es Jesucristo y otra cosa lo que algunos hagan de Él y su mensaje.
Existen personajes que a lo largo de la historia han dejado su huella, y salvo para contados devotos, no existe división alguna de opiniones sobre ellos. Hitler, Pol Pot, Stalin etc, fueron verdaderos asesinos, genocidas en extremo, personas que vivían por y para su odio que exterminaron a miles y millones de personas sin ni siquiera haber pisado el barro en el campo de batalla, la cobardía más absoluta llevada al máximo poder.
Luego existen personajes que despiertan grandes diferencias, grandes, en cuanto que existen tantas opiniones a favor como en contra, grandes por cuanto muchos los califican con todas las grandes cualidades de una persona, y otros con las peores.
Saladino, a mi entender, fue otra de esas personas excepcionales que nacen de vez en cuando, y que viviendo la situación que le toco por suerte, dejo su huella en la historia, y como siempre ocurre con estos personajes, habrá quien lo descalifique y habrá quién lo ensalce. Yo como siempre me quedo con una cosa, con la de la persona que pudiendo elegir… y siempre teniendo presente una cosa, en aquellos tiempos, las muertes, las masacres etc, eran la forma de vida, pues en la guerra, los límites son escasos, y sólo, los grandes líderes o guerreros, son capaces de ser un ejemplo, así si quien guía es justo el resto se comportara justamente, así si el que guía es un criminal, el resto se comportara criminalmente.
Siglo XII, hacía ya dos siglos que se había destrozado el Santo Sepulcro por puro odio a lo cristiano. Eran tiempos difíciles, intrigas palaciegas, guerras entre tribus, traiciones, lugares santos, árabes, turcos, musulmanes, kurdos, egipcios, sirios, cristianos etc, todos en un mundo lleno de consignas, pero donde la mayoría de las cosas ocurrían por una cosa, por ostentar el poder, por tener más territorios, Dios o Alá observaba desde lo alto a los hombres, y éstos tan solo veían demonios en la tierra, una tierra llena de infieles, de un lado o del otro, todos luchaban en nombre de Dios, y Jerusalén era, de entre todos los lugares, el más querido.
SALADINO. EL UNIFICADOR DE LA FE
De nombre Yusuf ( José), y de apodo Salah-ed-Din, debió haber nacido como todo hijo de noble, entre algodones, con música y festines, con sabios prediciendo su futuro, en definitiva, su llegada debía haber sido la fiesta que todo nacimiento implicaba en las tribus, por el contrario, y a consecuencia de un crimen cometido por su tío, el visir ordenó el destierro de todo el clan, y la orden del destierro no pudo ser más inoportuna, pues llego a escasas horas de su nacimiento. De tal manera nació este gran guerrero, exiliado, y su primera cuna fue a lomos de un camello, ya que la orden del destierro era clara, a la hora del alba, todo el clan dejara la fortaleza y las tierras, o sus cabezas permanecerán en ellas de por vida.
Saladino era kurdo (conocidos actualmente por la ira de Sadam, y antiguamente por sus dotes caballerescas), descendía de una de las tribus más antiguas de Armenia, los Rawwadiyé de Azerbaiyán, los cuales, al igual que Saladino, tuvieron que dejar sus tierras al ser invadidas por los turcos en el 1130. Siete años después 1137, nació Saladino (año 532 por su calendario).
La historia de su infancia, como la de todos en aquella época, esta llena de vaivenes, desde su primer destierro, hasta su llegada y permanencia en Damasco, todo gira en torno a la guerra, muy frecuente entre musulmanes, árabes, kurdos, turcos y cristianos. Su infancia fue un aprendizaje exhaustivo, a manos de maestros sufíes aprendió la mística, el amor de Ála y su presencia todopoderosa. Luego vino el aprendizaje del Corán, tanto de memoria como de interpretación, algebra, astrología, historia, literatura, poesía, aprendió que la verdadera amistad es tan fuerte como los lazos de sangre, y fue en esta época cuando comenzó a escuchar y diferenciar todas las luchas en general de una en particular, aquella que hablaba de expulsar a los infieles, las guerras, que a pesar de empezar, mantenerse y acabar todas igual, al parecer eran diferentes, la guerra entre clanes, tribus, razas etc no tenían nada que ver con la madre de todas las guerras, aquella que hablaba de ella en términos santos, la yihad. Todo esto vino a unirse con su linaje kurdo, linaje que desde generaciones anteriores enseñaba a los niños lo siguiente; “no existe el hombre sin caballo”.
Fue bajo las ordenes del rey Luis VII, que Saladino pudo ver por primera vez el ejercito infiel (1148), cuando los ejércitos cristianos llegaron hasta las mismas puertas de Damasco. Por suerte para Saladino no pasaron de ahí, y los cristianos tuvieron que batirse en retirada ante la llegada de refuerzos árabes. Ahora tocaba resarcirse a los musulmanes, y la retaguardia cristiana fue masacrada.
A la edad de 14 años comenzó su verdadero entrenamiento militar, y de entre todo este entrenamiento, había uno que a él le venía como anillo al dedo, su caballo.
Año 1154, fecha clave en la vida de Saladino, que por aquel entonces ya tenía los 16, debido a la mera presencia de un hombre, el hombre que tomo Damasco sin verter una sola gota de sangre, ese hombre fue Nour-ed-Din. El motivo de tan importante hecho fue debido a la forma en que este hombre guiaba su vida. Tenía como regla, la de sentarse con sabios a discutir y discernir sobre lo escrito en el Corán, sobre Dios y sobre el hombre. Saladino, habiéndose criado entre libros, de mente y espíritu inquieto, se involucro todavía más en sus estudios, en sus reflexiones y en su fe, ajeno a lo que esto le supondría, pues la disciplina y el rigor al que tendría que someterse aun no lo había vivido. Muchas lecciones aprendió y comprendió en aquella época llena de enseñanzas, pero una de las que marcarían su vida fue la recibida del jeque que le instruyo en este aprendizaje y que decía así ; “ La verdadera vida se forma en un acto de amor, nunca dejes arrastrar tu vida por la pasión, pero vívela en la pasión más absoluta, pues si nunca amas apasionadamente, nunca podrás comprender a Dios” A partir de aquí, como ocurre siempre, hasta los más allegados se convierten en extraños, lo que es esencial para el resto, se convierte en superfluo, y lo que guía al resto ya no sirve de camino, así fue como Saladino descubrió que su camino no era suyo, que su vida no era suya, y que Alá había extendido un manto sobre la Tierra para que él, Saladino, se arropara con el.
Mientras esto ocurría en su interior, en el exterior las cosas se habían puesto peor, las alabanzas a la guerra, las oraciones contra el infiel y el odio a lo cristiano estaba llegando a su mayor expresión, hombres religiosos, jefes militares, jeques etc, querían aprovechar la debilidad de los ejércitos cristianos, los cuales estaban más preocupados de sus intrigas internas y mantener sus posesiones terrenales que de cualquier otra cuestión.
1164, tenía 26 años cuando tuvo que marchar a la batalla. La situación en Egipto, junto con las presiones familiares que no veían con buenos ojos que estuviera más cerca de los libros que del sable le forzaron a ello. Esta campaña, en la cual consiguieron el éxito, aporto algo nuevo a Saladino, aquella forma de vida militar, donde la sangre y demás calamidades formaban parte indisoluble del ser, le aporto un nuevo sentido, el sentido del honor.
Había acudido a Egipto para devolverle la ciudad a su antiguo dueño (el cual había acudido a Damasco a pedir esa ayuda), pero tras tomar la ciudad y devolvérsela, de nuevo la traición apareció en escena, y el visir de Egipto Chawar, al que prestaron la ayuda, traiciono a los que le habían ayudado y mando correos a los cristianos para que vinieran en su ayuda y así poder expulsar al ejercido de Damasco de Egipto. A consecuencia de esta traición, Saladino tuvo su primera misión en solitario, y al mando de su tropa, se encargo de procurar una posición de repliegue en caso de quedar atrapados entre el ejército egipcio y el cristiano. Esta vez no hubo ni victoria ni derrota, tan solo una tregua en la que cada ejército marcharía a su casa.
Ya de regreso a Damasco, Saladino había vivido la guerra, había derramado sangre y había conocido en primera persona el significado de la palabra traición.
Ojala no existieran las guerras, ojala los conflictos se solucionaran en una partida de ajedrez, o en un limpio combate de Muay Thai, así, dos personas representarían a muchas, así, unos pocos no se aprovecharían de muchos, así, los genocidas, asesinos y demás ralea no tendría cabida en esta Tierra, pero todo este “ojala” pisando tierra firme se convierte en un “la la la” , lastima, siempre habrán unos pocos aprovechándose de muchos, ya sea para la batalla de las armas, ya sea para la batalla ideológica, ya sea para la batalla propagandística, ya sea para...
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