La Espiritualidad Lakota

e dice que el indio es el ser más religioso que existe, pues su espíritu comienza a llenarse en el mismo momento del engendramiento en el seno materno.
Lo que distingue en gran medida la espiritualidad Lakota con todo lo que conocemos es que su fe no está escrita, no se impone a quien no quiere tomarla, sus hombres santos lo son por transmisión de poderes y no únicamente por estudios, pero sobre todo, lo que distingue su espiritualidad por encima de todas es su fe en la Tierra, su fe en todo lo que en ella y sobre ella habita, no es una cuestión de ecología, es cuestión de fe, un ecologista puede defender las cosas de la tierra por convicción o interés, pero un indio sabe que tiene que conservarlas porque el Creador les ha dado alma, son Sus hijos al igual que ellos y les ha dado una función específica, esto debe ser respetado ya que la Tierra no pertenece a los hombres, sino que los hombres pertenecen a la Élla.
Por regla general, excluidas ciertas ceremonias, el lakota ejerce su fe sin palabras, sin interferencias, sin un lugar techado, la ejerce en soledad y bajo el manto de estrellas pues es en la soledad y con el cielo sobre su cabeza donde Él, el Creador, esta de verdad cerca de ellos. La máxima expresión de esta fe la encontramos en “La búsqueda de una visión” tal vez una de las pruebas más duras a las que voluntariamente se somete un ser humano. En ella un hombre sube en soledad a lo alto de la montaña (siempre hay lugares sagrados para esto), y espera en soledad días y noches a que aparezca una visión que le guíe en algo concreto. Durante todo ese periodo no come, no bebe y no duerme, tan solo una tremenda comunión entre él y la espera de lo que haya de venir.
Otra expresión de espiritualidad la tenemos en el modo en el que se encarna la muerte. Por regla general tememos a la muerte simplemente por que se acaba la vida. Para él, la muerte es algo natural, y como única preocupación es que ésta no traiga deshonor a los suyos, sino más bien todo lo contrario.
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